Cuando el alma llora por el mundo
Mi alma llora en silencio, cargada de sombras que pesan más que el propio cuerpo. Nunca había sentido un desborde así; y, aún así, levanta sus ojos al Supremo, buscando un rayo de claridad, un gesto de misericordia, una respuesta que alivie este temblor interior. Mi alma ya no resplandece. No es culpa ni pecado: es la tristeza que se posa sobre mi luz como un velo que no logro apartar. Soy inmortal, pero mi dolor avanza sin tregua, una agonía que nace de sentir demasiado, no de haber errado. Es un llanto que no es solo mío: brota por las almas perdidas de mis hermanos, por quienes caminan con hambre en el cuerpo y vacío en el espíritu, por quienes claman justicia y solo reciben silencio. Y en medio de este clamor, mi alma sigue elevándose, porque aún herida, aún cansada, sabe que la luz existe y que un día volverá a encenderse. Dr. Hely Brandt FL. Poema Lírico, espiritual, reflexivo