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EL DIJE

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Soplé para quitar los restos de viruta y la alejé para admirarla mejor. Otra hermosa estatuilla de madera estaba terminada. No sé cómo había surgido esta habilidad; por aburrimiento tal vez, para entretenerme en las largas esperas por un cliente, en un negocio que no funcionaba tan bien como esperaba. Quité algunas espinillas que sobraban con la uña, la miré a contraluz, girándola despacio, un poco a cada lado. Vi su contorno definido y me di por satisfecho con la tarea. La puse en el estante detrás mío, junto a las demás. Las acomodé un poco: los espacios simétricos, paralelas cada una al borde de la repisa. Detalles que eran necesarios para mí. Un TOC, dirían algunos; orden artístico, diría yo. ¿Qué saben ellos? Cada una era un logro, una idea materializada, una visión mía de la realidad. Justo esa misma que me daba tiempo excesivo para el arte a costa de mi estabilidad económica. Hacía varias horas que no entraba nadie al negocio y ya me empezaba a preocupar. La voz me trajo súbitam...

Cuando el alma llora por el mundo

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Mi alma llora en silencio, cargada de sombras que pesan más que el propio cuerpo. Nunca había sentido un desborde así; y, aún así, levanta sus ojos al Supremo, buscando un rayo de claridad, un gesto de misericordia, una respuesta que alivie este temblor interior. Mi alma ya no resplandece. No es culpa ni pecado: es la tristeza que se posa sobre mi luz como un velo que no logro apartar. Soy inmortal, pero mi dolor avanza sin tregua, una agonía que nace de sentir demasiado, no de haber errado. Es un llanto que no es solo mío: brota por las almas perdidas de mis hermanos, por quienes caminan con hambre en el cuerpo y vacío en el espíritu, por quienes claman justicia y solo reciben silencio. Y en medio de este clamor, mi alma sigue elevándose, porque aún herida, aún cansada, sabe que la luz existe y que un día volverá a encenderse. Dr. Hely Brandt FL. Poema Lírico, espiritual, reflexivo

El guerrero que descendió al infierno

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Eneas era hijo de Anquises y Afrodita y miembro de la familia real Troyana, pero también se valía por sí solo. Era uno de los pocos héroes Troyanos que escapó del asedio de Troya y era fundador de los Romanos. Un día unos Guerreros mataron a Anquises, el padre de Eneas. Tras esa pérdida Eneas sufrió mucho. Pasó el tiempo y Eneas lo seguía extrañando a su padre. Eneas sabía que su padre no había sido el mejor hombre del mundo, así que seguramente Anquises estaba en el infierno. Para abrir el portal hacia el infierno Eneas tenía que usar los poderes heredados de su padre, el problema era que él no sabía usar los poderes, siempre que lo intentaba pasaba algo, una vez cuando lo intentó quemó una casa, provocó un tsunami y también llevó a 5 hombres disparados a la luna. Tras tantos fracasos Eneas estaba seguro de que otro fracaso más iba a pasar si lo intentaba. Creusa, la esposa de Eneas, al ver tan deprimido a su esposo trató de convencerlo pero Eneas no quería por el bien de todos, h...

Fuego interior (microficción)

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Después de la devastación de especies que se desarrolló como consecuencia de la tercera guerra mundial, la vida se sostuvo con una amplia variedad de mutaciones genéticas. En ese ámbito de permanentes cambios solo sobrevivieron quienes mejor se adaptaron, entre ellos los insectos. Predominó uno cuyas larvas semejan ser vegetales. Los herbívoros las ingieren y una vez que se combinan con los jugos gástricos se activa la metamorfosis. Así, la nueva especie comienza a devorar a sus presas desde el interior. © Marcelo Tittaferrante. Autor del libro: Crea climas y te lloverán los ojos. 

Mi amigo Juan

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Tengo 26 años, necesito contar esta historia que me cambió la vida para siempre, espero que le sirva a alguien. Lo que voy a contar es pura realidad, tenía 14 años, jugaba al tenis en un club de San Isidro, mis profesores siempre decían que iba a tener una carrera maravillosa, tuve el aliento de mis padres, familiares y amigos, iba muy feliz al club. El entrenador se enfermó muy grave y tuvieron que traer a otra persona. Rápidamente se hizo muy amigo de nosotros, le decíamos, profe, no no decía él, díganme, mi amigo Juan, nosotros nos reíamos, éramos tan felices. Un día a tres de nosotros nos invitó a su casa y ahí empezó el martirio, nos encontramos con dos personas más, nos empezaron a decir que tomáramos alcohol, eso fue el primer día, a los pocos días nos volvieron a invitar, para nosotros todo era nuevo, nos drogaron, abusaron y hasta nos cachetearon. Cuando despertamos estábamos violados y nos amenazaron, así fue pasando el tiempo, andaba muy mal en el colegio, en el tenis, en m...

Iván Manuel Santaella

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Hablé hace poco, con un viejo amigo, escribiríamos tomos con lo vivido, uno de tantos, que me es, fiel testigo y más, uno de pocos, que no se han ido su cara triste y vencida, no lleva culpa sólo afecto grato, de lo que ha dado, su voz trillada, sigue clara e impulsa, nobles motivos a sentirse halagado. Hablamos de buenas y malas rachas, de cómo nos sentimos, en el presente, quien nos acompaña, a cuidar la facha y de los amados, que están ausentes. Me narró dolores, que bien conozco, contó alegrías, que son, también mías, con llanto agitado, confesó lado tosco, que le hizo sufrir grandes elegías. Nos faltó vino, para cerrar despedida e indagar, si le veré pronto o lejos variadas razones, para cuidarse la vida, lo sabré, si le veo de nuevo, a mí espejo. Biografía: Nombre: Iván Manuel Santaella Nacimiento: 02/04/49 Caracas. Casado. Profesión: Gerencia hotelera. Escuela hotelera Nacional - Cornell University USA. 1967-71 Ministro Eclesiástico. Iglesia El Pacto de Sangre. Residencia: Prado...

AMOR DE OTRO MUNDO

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Hoy es el día. Voz en off en mi cabeza para ir narrando en tiempo real lo que aún no creo vaya a pasar. Por fin vernos ¡vaya novedad! pues sí lo es. Esto de ser amante de alguien que no se ve, es una locura que sólo yo me atrevo a vivir. Comenzó a manifestarse de formas muy locas, de repente un escalofrío por la espalda que no daba miedo sino la certeza de que provenía de alguien o algo que inspiraba confianza; luego un "piquito" en los labios que se sentía pero no se veía quien lo daba... incluso pellizcos en zonas no muy púdicas que me hacían saltar de dónde estuviera. Al principio, claro que sí, me confundía, pensé me estaba volviendo loca. Pero luego, la presencia se hizo tan fuerte, tan consecuente, tan familiar y agradable, que, en unos dos días que no llegó, lo extrañaba, tanto, tanto, que pensé moriría. Andaba lela echando de menos a lo que ya me había acostumbrado, me hablaban y no escuchaba. Mi mente estaba absorta tratando de ubicar a mi amigo invisible. Al tercer...